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Teletrabajo en la era del fin de las distancias

Teletrabajo en la era del fin de las distancias

A continuación reproducimos la nota publicada por el diario La Nación el domingo 5 de noviembre pasado. 

 

“El trabajo conectado mejora la calidad de vida de las personas y las empodera”, afirma Viviana Díaz, coordinadora de la comisión de trabajo conectado de la organización civil Usuaria y ex coordinadora a cargo del área de teletrabajo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. “No es el único modelo laboral, pero es el más apropiado para los millennials y la generación Z”, agrega.

 

Por su parte, Andrés Mosteiro, gerente de selección, formación y desarrollo de YPF, explica que “con las nuevas tecnologías, las organizaciones van a tener que reconvertirse al compás de las personas; van a migrar de manejar puestos a proyectos, de individuos a redes y de esquemas estáticos a dinámicos”, todos cambios que apuntan en la dirección del trabajo remoto.

 

Vale aclarar que la revolución 4.0 no hace referencia a la aparición de una nueva tecnología, sino a lo que hoy está produciendo la conjunción de las personas y los sistemas, como por ejemplo la inteligencia artificial.

 

El smartphone, infaltable

 

Las TIC replantean entonces el paradigma organizacional. Las nuevas tecnologías revolucionan a cada persona reconfigurando sus hábitos y siguen después su marcha implacable hacia las compañías, que tienen que adaptarse si quieren ser exitosas. “El hombre conectado naturalmente exige un sistema laboral y relacional distinto al tradicional”, reflexiona Díaz.

 

“En el mundo hiperconectado en que vivimos se van transformando los modelos de negocios; muchos se basan ahora en plataformas, como es el caso de Uber, detrás de las cuales puede haber una gran organización o sólo un emprendedor”, señala Fantini. “Se van modificando así las formas en que las empresas crean valor y las compañías van cambiando internamente también”, precisa el consultor.

 

En la era digital, se habla mucho de cocrear y codiseñar. “La colaboración reemplazó al trabajo en equipo propio de la empresa jerárquica”, subraya el gerente de YPF. Esta realidad fuerza a cambiar ciertas prácticas laborales. “El trabajo inteligente y flexible y la demanda de equilibrio entre la vida profesional y personal por parte de los más jóvenes son factores que hoy traccionan los cambios organizacionales”, observa Fantini.

 

“Además, no es un problema evaluar este tipo de trabajo porque se mide por objetivos”, aclara. “En la actualidad no se concibe la vida sin un smartphone y como consecuencia aparecen dolencias que eran impensables en el pasado, como lesiones por movimientos repetitivos o atención ocular”, dice Díaz. “También, aparecen efectos colaterales como la adicción y el aislamiento, lo que lleva a un inevitable replanteo también de las ART”, se explaya.

 

Mosteiro describe las nuevas demandas de los colaboradores más jóvenes, quienes, por escasez de talentos en el mercado laboral, muchas veces pueden elegir en qué empresas trabajar. Estos jóvenes exigen varios cambios por parte de las compañías, como una retroalimentación intelectual inmediata, es decir, empleabilidad, cooperación tecnológica y poder participar en la planeación (descuentan que las organizaciones son chatas). También piden flexibilidad por estar acostumbrados a autogestionarse, y una serie de valores y creencias, ya que tienen por lo general fuertes compromisos con la ecología y la comunidad.

 

Certificación

 

Una certificación de trabajo conectado ¿sirve? Las leyes suelen tomarse su tiempo antes de proveer marcos regulatorios que encuadren las nuevas situaciones laborales y aquí es donde se ponen en valor las certificaciones. “La ley sólo marca mínimos y las empresas socialmente responsables justamente son aquellas que suben la apuesta de esos mínimos”, indica Mosteiro. Y agrega: “Empiezan a aparecer normas que certifican ya no calidad productiva o ambiental, como hacen las tradicionales, sino calidad laboral”.

 

¿Y qué valor agrega a una empresa una certificación de trabajo conectado? Por lo pronto, un marco de formalidad, un aval por parte de una entidad nacional especializada, y una garantía de conducta hacia los empleados. “Las empresas piden seguridad jurídica y la certificación TC2017 otorga un reconocimiento de buenas prácticas”, explica Díaz. Fantini recuerda que “la norma se aplica a aquellas empresas que tienen implementado un sistema de gestión de trabajo conectado”. En el país la única entidad que hasta ahora elaboró la norma de certificación de trabajo conectado es Usuaria.

 

Según el periodista de The New York Times Thomas Friedman, la curva de la tecnología es la más veloz en cambiar y detrás vienen, por orden de celeridad y a una distancia importante, las personas, las empresas y las políticas públicas. Habrá que ver cuánto les lleva a las empresas y el Estado acercarse a la velocidad de la primera curva.

 

Fuente: La Nación